Mi viaje a Japón

Blog sobre mi experiencia en Japón

Día 34 – Zoológico de Ueno

Este día decidimos pasarlo en el zoológico de Ueno para ver al panda!!

Al llegar vimos que había bastante gente haciendo fila, pero por suerte habían 4 o 5 boleterías así que no nos preocupamos demasiado. Nos sorprendió ver que al llegar al final de la fila no nos esperaba una persona sino una máquina expendedora, sí, una máquina expendedora nos vendió el boleto para entrar al zoológico. Al pasar por la puerta del otro lado nos esperaba una persona que solo se dedicaba a cortar las entradas, muy curioso realmente.

Cada boleto tenía una foto al azar así que decidimos tomarle una foto a los boletos de cada uno aunque no se ven muy bien.

Al entrar el primer animal que estaba en nuestro camino era el panda, parece ser que lo pusieron ahí a propósito jajaja, es como el “espectáculo principal” del zoológico.

Habían dos filas, primero decidimos hacer fila en una, después vimos que en la otra no había nadie y decía que era para personas solas sin niños así que nos fuimos a la otra, al dar vuelta en el camino nos dimos cuenta que la única diferencia entre ambas filas era que la más larga estaba unos centímetros más cerca de los pandas que la que no tenía fila, pero la verdad no era una gran diferencia.

Por suerte cuando pasamos uno de los pandas estaba comiendo así que aprovechamos para tomarle fotos y filmarlo un poco (no pude subir la filmación todavía, en cuanto la suba, seguramente en Argentina, pongo el link).

Empezamos pensando que nos llevaría una o dos horas pero realmente nos sorprendió el tamaño que tenía el zoológico. Definitivamente el zoológico de Buenos Aires es muy bueno y sorprendente y no tiene mucho que envidiarle al de Ueno más que los animales, pero eso depende más por la zona que por el zoológico en sí. El de Ueno era enorme y tenía muchos animales diferentes, los más populares eran el tigre (aunque estaba mirando para el otro lado), el oso polar, los lobos marinos, los pingüinos (que me sorprendieron lo cerca que estaban e incluso no tenían ni reja ni nada, solo unos “hilos” o algo así, muy raro) y varios más.

Al ver que se hacía tarde decidimos almorzar en el lugar, realmente no recuerdo qué pidieron los chicos (estoy escribiendo esto como 2 o 3 semanas más tarde así que ténganme piedad!), solo recuerdo que volví a probar el arroz con curry!! (y creo que fue la última vez durante el viaje).

Vimos un montón de aves de todo tipo y animales que desconocíamos como los ciervos rata (muy desagradables por cierto) y el okapi (nunca pensé que un animal así siguiera existiendo, es una especie de caballo mezcla con cebra).

Después de eso nos encontramos con un oso hormiguero muy ansioso que daba vueltas y vueltas en su jaula y finalmente comprendimos lo que le pasaba al leer uno de los carteles que decían que en media hora le daban de comer.

Avanzamos unos metros y llegamos a una parte donde se encontraban los pequeños mamíferos, donde vimos ratas de todo tipo y otros animales muy graciosos. También vimos un “armadillo” que lo habían traido de por acá (decía que era originario de la zona entre Brasil y Argentina).

Más adelante entramos en una parte donde le daban de comer a los animales y vimos hipopótamos, rinocerontes y hasta jirafas, estábamos un poco indignados por el poco espacio que tenían hasta que nos dimos cuenta que estábamos viendo la parte de atrás de la jaula, algo así como el “comedor” donde los tienen un rato mientras los alimentan y limpian la jaula “real”.

Finalmente entramos a un reptilario o algo así donde vimos a un cocodrilo, una rana muy rara, una tortuga gigante, un camaleón, una lagartija, una tortuga voladora (no sé por qué estaba en esa pose tan aerodinámica) y otra tortuga tirada sobre el plato de comida, se ve que le dió fiaca salir del plato cuando termino de comer jajaja.

Finalmente vimos un monorriel el que Sebas y Mariana nos había advertido que no nos subiéramos que no valía la pena (no era gratis) así que lo pasamos de largo y después de caminar un montón se anunció que el zoológico estaba por cerrar así que les pedí a los chicos que me acompañaran a la tienda del zoológico donde vimos toda clase de peluches… nos sorprendió la cantidad de peluches que tenían!! y de tan buena calidad también. Para que se den una idea habían peluches de pingüino, osos polares, lechuzas, conejos (blancos y marrones), hamsters, ratas de todo tipo, nutrias, pandas, canguros, tigres, zorritos, okapis, koalas, lemures, hipopótamos, rinocerontes, focas, en fin, una locura!! Y todos estaban muy bien hechos, se notaba que eran de buena calidad.

Finalmente salimos y estuvimos recorriendo un poco la zona para comprar algunos recuerdos más, por último acompañamos a Ale y Nacho a Harajuku donde de paso echamos un vistazo al Kamo Shop. Con Misu decidimos irnos para Akihabara a chusmear un poco (no recuerdo si por algo en particular) y finalmente nos encontramos por la noche en el hostel.

No recuerdo mucho más, quizás Ale puede aportar algo más ahora que está comentando los posts.

Les dejo las fotos del día de hoy.

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29 mayo 2012 - Posted by | Tokyo, Ueno

1 comentario »

  1. No tengo mucho para aportar del zoologico, sólo que mucho animales, como el Okapi, me parecieron un espanto, jaja! La tienda realmente era muy copada.
    La ida a Harajuku fue medio al pedo, pero con Nacho pudimos comprar unas cositas para regalar. Más tarde nos fuimos con Nacho y Misu a bolichear a Roppongi, una zona de pura joda en Japón, aunque ese domingo las calles estaban bastante tranquilas. Teniamos muchas ganas de visitar ese lugar pero nos demoramos porque en Japón se complica mucho viajar de noche, entonces sí o sì había que volver al amanecer y como saben, en el hostel de mierda nos echaban a las 11, osea que si tomabas mucho y llegabas tarde, al otro día te tenías que poner el despertador para levantarte, un garrón. Estuvo muy bueno el boliche, los japoneses son igual de amables que en cualquier otro lado (les tomé la bebida a todos!). Misu bailó como loco y se ganó bocha de elogios y la sorpresa de muchos. Los japoneses son de quedarse moviéndose en el lugar y tomando. De hecho las pistas de baile son muy chicas y hay mesitas con taburetes por todos lados para tomar sentados y charlar. Está bastante bueno. Es sorprendente la cantidad que puedesn escabiar los japos, son terribles.
    En las calles hay muchos negros que te quieren vender minas o cabarulos que son bastante insoportables, pero los pudimos evitar bastante bien. La noche fue mucho más anecdótica pero es más para contar en persona. Por mi parte, me encantó conocer tokyo de noche y me quedé con MUCHAS ganas de más.

    Comentario por Ale | 29 mayo 2012 | Responder


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